Una breve estancia en este curioso pueblo llamado Chinchón,
donde dicen que (aunque no lo he percibido) huele a anís.
Su emblemática Plaza Mayor transporta al medievo, es el corazón del pueblo y lo
más llamativo de este lugar, que no se si por buena o mala suerte
se encontraba transformado por un coso taurino.
Si no lo hubiese visto lo hubiese echado de menos pero tal y como estaba
impedía ver en su totalidad la plaza de forma circular.
Sus antiguos balcones color verde esmeralda permiten unas vistas inmejorables de la plaza
cuando aquí se celebran actos como corridas de toros, un mercado medieval, teatro etc.
Una fuente de enormes dimensiones preside la plaza así como un bonito recuerdo homenaje a un torero.
Tiene una torre del reloj y una iglesia sin torre.
Chinchón forma parte de la asociación de los Pueblos más bonitos de España
y fue declarado Conjunto Histórico Artístico en el año 1974

















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