jueves, 30 de enero de 2014

En las crestas y los prados de altura

A pesar de que mis fotos no le hagan justicia al entorno,  cualquier adjetivo que se le quiera aplicar le queda corto. Estoy en el Parque Natural de Somiedo, Reserva de la Biosfera, a punto de iniciar la bellísima ruta de los lagos de Saliencia. Pero desde aquí, aún queda un rato hasta llegar al Alto de la Farrapona 1.708 mts.
 Las vistas son magnificas, el tiempo muy variable,  en un breve espacio de tiempo puede pasar de soleado a cubrirse por completo y acabar lloviendo.
El valle de Saliencia es uno de los más bonitos de Somiedo y también quizá el que mejor conserva el tradicional modo de vida ganadera.
 Las cabañas de teito somedanas "Teitos" son construcciones con paredes de piedra y techadas con "escobas" (las xestas gallegas) se dice que están emparentadas con los castros prerromanos.

Sus lagos, bosques, flora, fauna, montañas.... hace de Somiedo un territorio único.
Vegetan más de 1000 especies de flora, ello supone casi la mitad de las que lo hacen en todo el territorio asturiano.
Las orquídeas me han sorprendido gratamente, en esta época las hay por todas partes igual que las mariposas.

El parque se divide en torno a cuatro valles principales y junto a ellos otros secundarios con sus ríos.
No es fácil hacer la ruta con la habitual mochila fotográfica y sus respectivos kilos de material, o haces fotos y no llegas a la cima, o subes y haces menos fotos, opté por la segunda opción pues mi ilusión era ver los lagos que han sido testigos de la era glaciar.
Avistado el primero, el Lago de la Cueva.
De la cueva a  mis espaldas proviene este color rojizo procedente del mineral de hierro,
que poco a poco se va depositando en el lago confiriéndole un halo de color alrededor.
Después de subir como las cabras por la montaña (puesto que no se accedió por sendero marcado,
la llegada casi a la cima, cuando me di la vuelta esto es lo que vi (foto arriba)
Para hacerse una idea de la realidad, en el margen derecho del lago hay una persona que lleva 
una prenda roja, es un punto minúsculo, ello sirve como referencia para darse cuenta de que desde arriba a abajo hay una altura considerable.
Ya en la cima y unos pocos metros más adelante el Lago de la Calabazosa, en las cumbres todavía pueden verse resquicios de las nieves invernales.
Un alto para disfrutar del Paraíso soñado, recuperar aliento e iniciar descenso.
Las nieblas se empiezan a apoderar de los valles, el sol cae para traer la noche y el frío, es hora de regresar. Gracias Eva y Carlos por este magnifico día.

3 comentarios:

Marco dijo...

Una buena serie, donde has sabido captar los colores naturales para así transmitirlos a todos los que podemos contemplar tu imágenes. Un saludo

Chus Villamar Riobó dijo...

Que maravilla, esto si que es vida, es otra de mis salidas pendientes, y ahora que he visto tus fotos mucho más.

Gelis López dijo...

Cada estación tiene su encanto, en primavera las primeras hojas de los árboles suelen ser un verde suave casi transparente no se compara al verano que es más oscuro y ya no digamos en otoño.
Un lugar para disfrutar.